¿Qué más puedo Hacer?
Escrito por Afinsyfacro   

Ante un diagnóstico de FM hay muchas cosas que puedes hacer por tí mismo. Sigues siendo una persona Válida y Capaz. Créetelo y Actúa:

  • Consulta a tu médico de Atención Primaria y/o en Asociaciones de afectados para averiguar dónde y a quién acudir para recibir la atención médica adecuada.
  • Sigue las pautas de tratamiento indicadas y consulta con tu médico ante cualquier duda o problema.
  • Adopta un papel activo en tu tratamiento rehabilitador.

    En tu vida cotidiana procura también mantenerte todo lo activo que puedas: las personas que dejan el trabajo o suspenden toda actividad tienden a encontrarse peor que las que permanecen activas.

    Para ello, si en ciertos momentos no puedes con las cosas habituales, búscate actividades alternativas que te mantengan ocupado (escuchar música relajante, humor, pintura, etc.)

  • Pregunta a tu médico o fisioterapeuta sobre la conveniencia de aplicarte calor local (siempre que no tengas ningún proceso inflamatorio) y consejo para realizar adecuados ejercicios de estiramiento muscular. Pueden suponerte un gran alivio.
  • Cuida la higiene postural: evita posturas incómodas, forzadas o sencillamente contraindicadas
  • Evita cargar excesivo peso
  • Cuida tus momentos de descanso. Dormir bien es fundamental y la falta de un sueño reparador es uno de los problemas más comunes entre las personas con FM. Para combatir esto:
    • Abstente de comidas pesadas en las horas previas a la hora de acostarte
    • Abstente de la cafeína u otros estimulantes
    • Realiza ejercicio a lo largo del día
    • En la medida que te sea posible, reduce las siestas durante el día. Estos períodos de sueño diurno te pueden dificultar dormir por la noche
    • Establece un horario regular para acostarte y haz actividades tranquilas una hora antes de acostarse.
    • Utiliza la cama para dormir, no para leer, ver la tele o comer. Y procura mantener el dormitorio una zona “libre de preocupaciones”.
    • Procura una temperatura ambiental comfortable y que el dormitorio esté en silencio
    • Para dormir utiliza ropa que te resulte cómoda, amplia y preferentemente de algodón, para prevenir la sudoración excesiva
    • Ubica el despertador de modo que no te sea permanentemente visible. De este modo te evitarás la sensación de que el tiempo corre sin que te sea posible conciliar el sueño
    • El colchón no debe ser ni demasiado duro ni demasiado blando: debe ser lo suficientemente firme, como para no deformarse en las zonas de mayor peso (caderas y hombros), pero flexible, para adaptarse a las formas del cuerpo, y suficientemente mullido como para adaptarse a las curvas de su columna. Un colchón duro como una tabla, es tan perjudicial como un colchón excesivamente blando, en el que su columna “flota” sin sujeción. Un buen colchón debe prestar apoyo a toda la columna. Así, al estar acostado boca arriba con las piernas estiradas, se debe notar que la zona lumbar está apoyada en el colchón, y no forma un arco por encima de él. (Referencia: Escuela Española de la Espalda - EEDE)
    • La almohada debe tener un grosor tal que tumbado boca arriba, la columna cervical forme con la columna dorsal el mismo ángulo que al estar de pié. Si duermes de costado, utiliza una almohada más gruesa o enróllala, de modo que el cuello se mantenga en el eje de la columna dorsal y no caiga ni rote (Referencia: Escuela Española de la Espalda - EEDE).
    • Aprende a emplear técnicas de relajación muscular progresiva para aplicarlas antes de irte a dormir; si no puedes conciliar el sueño, no permanezcas dando vueltas en la cama. Es preferible levantarte, calmarte realizando algún ejercicio de este tipo, y recién luego volver a la cama.
      En nuestra sección de Enlaces encontrarás algunos ejercicios que te pueden ser de gran utilidad. Así mismo, te recomendamos le eches un vistazo a los consejos enunciados en este artículo de Editora Médica Digital.
    • También puedes probar relajarte dándote un baño caliente antes de acostarte y tomar una infusión de hierbas suaves, como la tila.
  • Cuida tu alimentación:
    • Procura comer en un ambiente relajado y sin prisas
    • Utiliza siempre que puedas alimentos frescos, evitando los congelados, precocinados y alimentos muy tratados
    • Opta por el aceite de oliva y de semillas antes que por la manteca y la mantequilla por tener estas últimas un mayor contenido en grasas perjudiciales para tu organismo.
    • Reduce el consumo de sal en las comidas. Provoca retención de líquidos, hinchazón molesta, a veces incluso dolorosa que se añadirían a la ya larga lista de molestias típicas de la FM
    • Procura beber de litro y medio a dos litros de líquidos (preferiblemente agua) al día.
    • Evita el sobrepeso pues supone una sobrecarga musculoesquelética innecesaria y de importantes consecuencias.
  • Evita el tabaco, las bebidas estimulantes y no abuses del alcohol
  • Procu­ra guardar unos minutos - entre 10 y 20 - al día para practicar algún tipo de relajación (oir música relajante, tratar de pensar en cosas agradables o simplemente... en nada)
  • Aprende a adoptar una actitud positiva ante la vida.

    Evita los pensamiento y conversaciones catastrofistas y enfocadas exclusivamente al dolor. Párate a pensar si el problema que tienes en mente merece que le des la importancia que le estás dando.

  • No te exijas más de lo que puedes dar y no te desanimes si no puedes dar todo lo que quisieras. Nadie puede.

    Márcate pequeños objetivos diarios y REALISTAS, como por ejemplo ir a comprar ésto o mirar el precio de aquello que necesitas... y valora estos pequeños logros obtenidos.

  • No dudes en pedir ayuda. Saber cuándo pedir ayuda es señal de inteligencia y madurez.
  • Cada individuo tiene un valor por sí mismo. No desprecies el tuyo. Las limitaciones a las que te somete el dolor no te hacen menos necesario, ni menos útil. Te hacen más necesario y más útil en nuevos terrenos. Párate a reflexionar sobre ello. Cuida tu autoestima.
  • No pretendas ser perfecto. Nadie lo es.
  • Habla con los demás de tus sentimientos y necesidades. Muchas veces cometemos el error de creer que las cosas se sobreentienden. Sin darnos cuenta llegamos a exigir que "nos lean la mente". El ponerse en el lugar del otro contribuye enormemente a tener en casa un ambiente más distendido y relajado.

 

Importante: La información médica que aquí consta, solamente tiene carácter informativo. No remplaza en ningún caso los consejos que su médico especialista le ha brindado. En caso de dudas acuda a su médico de confianza.

Creado el 06/03/2009
Última actualización el 20/10/2011
 

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